miércoles, 16 de abril de 2008

Entre el paladar y la garganta

En su autobiografía, Fernando Savater recuerda este episodio de su infancia. Azuzados por su aspecto contrahecho y su manifiesta debilidad, una turbamulta de oligofrénicos gamberros -disculpen el pleonasmo- se solazaba persiguiéndolo y hostigándolo al grito de: ¡Gorila, gorila! Hoy lo persiguen y hostigan los terroristas de la ETA, asignándole otros calificativos bajo cuya etiqueta poder asesinarlo. Les dejo con sus palabras y mi silencio que, cuando acabo de leer el pasaje, se concentra siempre -no me atrevo a decirles por qué- en un punto intermedio entre mi paladar y mi garganta:
La sociedad es frecuentemente sublime pero la masa es siempre abyecta. Cuando digo masa no me refiero a lo práctico-inerte estudiado trabajosamente por el Sartre de Crítica de la razón dialéctica, sino a la multitud unida por el deseo de escapar de los males individuales cometiendo atrocidades colectivas. Quien más aproximadamente ha descrito el fenómeno creo que es Elias Canetti en Masa y poder; pero ni siquiera él ha subrayado tanto como yo quisiera la cobardía y la vesania del mastodonte policéfalo, su vocación apisonadora frente a las víctimas, la miseria moral comunitaria que se entusiasma con el hedor de sus propias heces, el cretinismo ufano de sus legitimaciones ideológicas… Ningún individuo sabría ser tan cruel y tan imbécil por sí solo como llega a serlo cuando recibe la patente de corso del enjambre. Masa es cuando los humanos se juntan para hipotecar sus cerebros individuales en un ganglio común agresivo, compuesto de mierda más o menos pura. Y esa ameba hedionda se ceba con repulsiva alacridad en la debilidad del supuestamente “raro”, del considerado diferente por capricho o por decreto, del forastero, del semejante condenado a ser “extraño” tras haber pecado mortalmente contra la rutina o la mediocridad… La masa no tiene enemigos, sino que elige presas.
En su espléndida autobiografía, Bertrand Russell cuenta que siendo niño su abuela le regaló una Biblia en la que había subrayado el precepto: “no seguirás a la multitud para hacer el mal”. Es una norma adecuada, pero que me parece redundante porque ¿qué otra razón vas a tener para seguir a la multitud, sino hacer el mal?
Quiero morir “gorila”, solitario en lo más alto, luchando y perdiendo pero sin dejar de amar desesperadamente: como King Kong.

12 comentarios:

elena dijo...

Y Russell se hubiera limitado a comentar: ¡es curioso!

Inés dijo...

El hombre en solitario podrá ser una bestia o un dios, pero en muchedumbre casi siempre es una bestia (basta con acercarse a las puertas de un Corte Inglés el primer día de las rebajas para comprobarlo).

Y si la masa martiriza al "raro", se muestra aún más despiadada cuando la dirige a su vez un "raro" resentido que ha sabido cautivar a la masa. Su venganza suele ser terrible.

En fin, que hemos de reconocer lo que somos: unos pobres animalillos bobinos que presumen de bovinos* cuando son, más bien, ovinos...


* Me refiero aquí al temperamento soberano, noble y valiente de los toros, no a los cuernos.

Sir John More dijo...

Estoy con Inés, la cosa va más allá. Y todos llevamos la impronta indeleble de la masa. No sé vosotros, pero yo me sorprendo montones de veces alegremente sumergido en una de esas conversaciones generales en las que los lugares comunes dan paso a al asentimiento general, y luego a la indignación y a ese deseo de unir fuerzas para machacar a... En fin, gracias al cielo que por otro lado tengo una tara importante en lo que se refiere a la capacidad de organizarme con otros. Oigo la palabra grupo y me suena incluso peor que masa. Sólo los grupos físicos informales consiguen que me integre, y así evito montones de peligros. Abrazos y besos varios.

Francisco Sianes dijo...

Elena,

(?)

***

Inés,

¿El hombre puede ser un dios?Apañados vamos...

Yo me conformo con que no nos comportemos como coceantes borricos. Respecto a los toros: voy a ahorrarle mi gloriosa experiencia torera, que no quiero ponerme (aun más) en evidencia.

Media verónica para usted.

***

Sir,

La masa es buena parte de la sustancia de que estamos hechos y hay que procurar extirpárnosla a toda costa. Habría que recordar la frase de Sigmund Freud, atribuida a Marx (Groucho, claro) y popularizada por Woody Allen (esto me ha quedado tan sintácticamente complejo que no me quedan ganas de escribirla ahora: ya sabe a cuál me refiero)... Pese a nuestras reticencias, yo sí querría formar parte de un grupo del que usted formara parte.

Y, para cerrar el arrebato lila, arrumacos y carantoñas selectas.

elena dijo...

Fue el mismo Savater que usted cita el que escribió, mencionando a su querido Russell, que en una ocasión que le preguntaron que prefería, si ser feliz o saber más, Russell contestó: "Es curioso, elegiría saber más"

Y es que, Russell, ante lo inaudito siempre solía decir: ¡es curioso!

Espero a ver despejado su incógnita.

Francisco Sianes dijo...

Sí.

Y Savater le afea a su querido maestro la miopía de no ver que el conocimiento era para él, precisamente, la forma más alta de felicidad.

¡Paradójico en un lógico!

[¡Es curioso su "a ver"! ;)]

Abrazos.

elena dijo...

En realidad, no quería decir "Espero haber despejado su incógnita" sino "Espero a ver despejada su incógnita" ;)

Un cruce de cables,no me tenga encuenta la "a".

PROFE APRUÉBAME :)

Francisco Sianes dijo...

Me pide que no tenga en cuenta la "a" de "apruébame", ¿cierto?

elena dijo...

Esa tampoco ;)

(y deje de sumar "as" que se acumulan, y así no llego ni a final de curso)

Besos!

Francisco Sianes dijo...

"Aes", Elenita: "aes"...

elena dijo...

"aes" ya le explicaré yo a usted.

Inés dijo...

Francisco,

Eso decía Aristóteles, pero yo no me lo termino de creer; no obstante, si conozco a alguno con aspecto "divino" que sea capaz de llevarme a la gloria, le daré un voto de fe.

Y valga lo de no ser borricos. Pero, hombre, cocear hay que cocear un poco de vez en cuando, ¿no?, aunque sólo sea para que luego nos calmen con susurros al oído.

Sobre la tauromaquia, no le diré ná, don Curro, pues, con tanta experiencia torera, ya sabrá que para ser buen lidiador, además de lancear con el capote, hay que se diestro en el estoque. (A no ser que uno prefiera ser picador y dedicarse sólo a meter puya, claro).

Tome este pase de pecho.

Y para rematar la "faena" este entrañable "revival" que, con cariño, le brindo. Va por usté, maestro... http://es.youtube.com/watch?v=0NL4goBlRfg

**

Sir John,

Tampoco mi espíritu es demasiado gregario, pero a veces, por pura inercia, me dejo arrastrar suavemente por la masa...

Sin embargo, si ahora me dejo llevar por remolino zalamero de ustedes es porque tanto achuchón varonil me ha puesto cariñosa: ¡muah, muah!