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viernes, 13 de mayo de 2011

Deseo y responsabilidad

Me ha conmovido, en esta reflexión deleuzeana sobre el deseo, cómo el discurso teórico desemboca en la comezón personal. Atiendan al cambio de tono en el tercer vídeo (de 2:55 a 5:40). Un maestro del concepto repentinamente inerme -casi desvalido- ante el acoso de la responsabilidad, ante la constatación inexorable de que no hay palabra inocua, de que no hay discurso que no instile y no envenene y no contagie a quien lo escucha. Y confraternizo con Deleuze mientras observo su mirada absorta y rememorativa, o acaso es sólo esquiva y triste en su rumia lenta ("A quién encandilaron mis palabras; hacia dónde encaminaron y con qué secuelas; qué actos incitaron, qué renuncias; qué oídos se quisieron herederos de mi lengua. A quiénes salvaron y de quiénes fueron la condena. Qué nudo en la garganta siento ahora y, sin embargo, qué imposible y qué inútil renunciar a ellas."). El deseo es una "construcción", la fundación de un "territorio"; pero es también un semillero: una inspiración. Y somos responsables de esa tierra con la que formamos mundos y de ese aliento con el que insuflamos vida. No todas las cosas tienen nombre -me recuerdo-; pero todos los nombres tienen cosas o acaban por tenerlas: es la ley inapelable que condena y salva a tantos otros (y es también la ley inapelable que nos salva y nos condena).

http://www.youtube.com/watch?v=eeMvkLo8ydI

http://www.youtube.com/watch?v=cQJlpAHIpiw&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=jdeO0qJVEJw&feature=related

viernes, 6 de mayo de 2011

"¡Qué pereza! Con lo sencillo que es..."

La pereza de sobreponerse a la dificultad propende a convertirse en la dificultad de sobreponerse a la pereza.

martes, 19 de abril de 2011

"Hiperficciones constructivas"

Reflexiona Elena en su blog sobre la escritura colaborativa, también denominada hiperficción constructiva: "los textos narrativos redactados mediante la colaboración de varios autores".

Y yo pienso: ¿qué son, en suma, nuestra historia personal y la otra historia que exige las fatuas mayúsculas sino hiperficciones constructivas? ¿Son los imperios, nuestros amoríos, nuestras conquistas (aquí un pueblo vencido; allá rendidas doncellas), la onerosa antología de nuestros fracasos y desdichas algo distinto de nuestras ficciones; es la existencia íntima y social de cada hombre algo más que hebras de un tapiz que sin cesar tejemos y que tejen por nosotros (a la espera de ser destejidos cuando cae, Penélope, la noche)?

Decía Stephen Dedalus que "la Historia es la pesadilla de la que nunca despertamos"; Próspero, que "estamos hechos de la materia de los sueños y nuestra breve vida cierra su círculo con otro sueño". Dos personajes de ficción que nos dan lecciones de realidad. Todos escribimos nuestra vida y la de los demás y también somos escritos por los otros. ¿Quién es entonces el autor, quién el intérprete y quién el público? Lo que de verdad importa es no empuñar las hebras del dolor. Construir y ser construidos junto a quien no nos inspira y a quien no inspiramos miedo. (If I can stop one Heart from breaking / I shall not live in vain.)

viernes, 15 de abril de 2011

Las palabras y las cosas

Una amiga -plusmarquista mundial de siesta- se despierta a las 20.06 y me escribe para preguntarme: Pero ¿es que tienen todas las cosas un nombre?

No. No todas las cosas tienen nombre. Pero todos los nombres tienen cosas. Por eso es tan apasionante, peligroso y -en suma- comprometido formularlos, apropiárselos, responsabilizarse de ellos.

[Eso sí: tu cosa con el sueño no tiene nombre...]

sábado, 2 de abril de 2011

Imperfecto, perfecto

Me escribes, an:

... curioso eso de equiparar el pasado sin terminar con imperfecto y el terminado = perfecto... debe ser que cuando se termina algo del todo es porque alcanzó la perfección, digo yo. si es necesario corrígeme...

Amiga: yo prefiero "corregir" por placer que por necesidad. En este caso, sin embargo, voy a limitarme a recordar lo que ya escribí al respecto en otra ocasión:

Era, fue

Hoy comprendes que sólo en la alambrada que te desgarra de un futuro ya imposible (cómo retrocede inabrogablemente hacia al pasado sin que vayas a abrazarlo más en el presente), cuelga el espejo que te refleja conformado por lo ya vivido, por aquello que, sólo una vez concluso, adquiere su perfil cerrado, su contorno al fin visible e intratable.

lunes, 15 de marzo de 2010

Animal agradecido, animal ingrato

El sujeto se encuentra en la situación donde se presenta el trance definitivo para la pasión del encuentro así como para el sufrimiento de la separación: una vez que el estar presente [el sujeto] despacha su obsesión por el segundo [el amado] como el gran otro, pronuncia su decisión sobre si el sujeto se convierte en el animal agradecido o en el animal ingrato.

Gracias es un enamorado adiós
al que le fue amputado su dolor.

jueves, 11 de marzo de 2010

La pirámide

Miro tus fotografías y releo nuestras cartas como órdenes de amarte que ya no quiero obedecer. Inquebrantable, nuestro amor se yergue como la pirámide, ya que desde el comienzo, sobre nuestro cadáver, lo erigimos de acuerdo con la forma que habría de asumir tras su derrumbe.

jueves, 13 de noviembre de 2008

"Hugo nos había unido"

(Jorge Luis Borges. El otro)

-Señor obispo -dijo con una lentitud que acaso provenía de la dignidad del alma, más que del desfallecimiento de las fuerzas-, he pasado mi vida en la meditación, el estudio y la contemplación. Tenía sesenta años cuando mi país me llamó y me ordenó que me mezclara en sus asuntos. Obedecí. Había abusos, los combatí; había tiranías, las destruí; había derechos y principios, yo los proclamé y los confesé. El territorio estaba invadido, yo lo defendí;
Francia estaba amenazada, le ofrecí mi pecho. No era rico, soy pobre. He sido uno de los dueños del Estado; las cajas del Banco estaban llenas de plata y oro, hasta tal punto que fue necesario apuntalar las paredes, casi próximas a hundirse con el peso de los metales preciosos; y, entretanto, yo comía en la calle del Árbol Seco, por veintidós sueldos. He socorrido a los oprimidos, he aliviado a los que padecían. He desgarrado la sábana del altar, pero ha sido para vendar las heridas de la patria. He sostenido siempre la marcha progresiva del género humano hacia la luz, y he resistido algunas veces los progresos crueles. En ocasiones, he protegido a mis adversarios, vuestros amigos. Hay en Peteghem, en Flandes, en el sitio mismo en que los reyes merovingios tenían su palacio de verano, un convento de urbanistas, la abadía de Santa Clara en Beaulieu, al cual salvé en 1793. He cumplido con mi deber, según mis fuerzas, y he hecho el bien que he podido. A pesar de esto, he sido llevado y traído, perseguido y calumniado,ridiculizado, escarnecido, maldito y proscrito. Ya, desde hace muchos años, con mis cabellos blancos, siento que muchas personas creen tener sobre mí el derecho de despreciarme; para la pobre turba ignorante, mi cara es la de un condenado, y acepto, sin por ello odiar a nadie, el aislamiento del odio. Ahora tengo ochenta años; voy a morir. ¿Qué venís a pedirme?

-Vuestra bendición -dijo el obispo.

(Victor Hugo. Los miserables)

Indómito y hermoso como los caballos, Hugo me blande como estandarte de su vértigo, su rabia, su profecía y de una mentira sobre el corazón del hombre en la que, sin embargo, creo.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Dos líneas oblicuas hacia la misma cima

Nuestra palabra, como un archipiélago, os ofrece, tras el dolor y el desastre, unas fresas que trae de las landas de la muerte, así como los dedos calientes de haberlas buscado.

Lloras a Char bajo mi limonero. Tus lágrimas son un ofrecimiento; mi silencio, una gratitud.

En mi país, no se interroga a un hombre conmovido.

Hacia horizontes perpendiculares, nos perseguimos a través de lo que lees. Al cabo de la página, en nuestra encrucijada, nos encontramos, sonriendo.

Amor mío, poco importa que yo haya nacido, te vuelves visible en el lugar en el que yo desaparezco.

La savia enterrada en la página irriga las negras palabras cuando tu voz las desposa con la sangre que palpita en tu garganta. El pájaro que, sediento, se posa sobre la rama acude a beber de la voz que alza el vuelo desde la página.

Hay hojas, muchas hojas en los árboles de mi país. Las ramas son libres de no tener frutos.

Tus manos empuñan el libro. El árbol ofrece sus ramas. El libro empuña sus poemas. Las ramas ofrecen sus frutos. El poema empuña tu voz. Los frutos ofrecen su semilla. Tu voz empuña, roturados, tu corazón, mi corazón.

El poema es el amor realizado del deseo que permanece deseo.

La sombra del árbol, la luz de la página, el claroscuro de mi memoria trazan un círculo cuyo abrazo te acoge.

domingo, 31 de agosto de 2008

Si Sianes es la respuesta, ¿cuál es tu pregunta?

O, dicho sorteando la onfaloscopia... Si has sido alguna vez la respuesta, ¿cuál fue la pregunta?

miércoles, 23 de julio de 2008

Un demorado encuentro. Génesis, 2: 20

El hombre puso nombre a toda bestia, a toda ave del cielo, a todo animal del campo; mas para el hombre no encontró una ayuda idónea.

Mi nombre susurrado entre tus labios aventura el testamento de mi días.

martes, 22 de julio de 2008

Glosa a una sentencia de Anaximandro

De donde las cosas nacen, hacia eso perecen, según la necesidad; pues dan justicia y pago unas a otras de la injusticia, según el orden del tiempo.

Todo amor triunfante se precipita inexorablemente a su derrota.