domingo, 13 de abril de 2008

Amor, amor...

¡Cuántos polvos se perpetran (y perpetúan) en tu nombre!

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Si polvo (perpetuado) eres, en polvo (perpetrado) te conviertes.

Anónimo dijo...

¡Y qué bien que se lo pasa uno!

Francisco Sianes dijo...

Será que tiene usted buen ojo, envidiable Inés...

(Juro que... nada nada)

***

Fénix,

Polvo será, mas: ¿polvo enamorado?

Anónimo dijo...

¿Seguro que nada de nada?

Hum, hum... ¿Y no será que usted sigue el consejo de Ciorán sobre el arte de amar?, uséase: "Saber tener el temperamento de un vampiro y la discreción de una anémona" (¿o era ameba?; no me acuerdo).

Un abrazo.

Francisco Sianes dijo...

Na de na.

"Saber unir a un temperamento de vampiro la discreción de una anémona"?

No. Yo, por seguir con Cioran, me siento más bien así: "Con tus venas cargadas de noches, te hallas entre los hombres como un epitafio en medio de un circo".

O quizá es sólo que: "Deambulo a través de los días como una puta en un mundo sin aceras".

Anónimo dijo...

Vaya. ¿Y cuánto pides por un completo, "chata"? ;)

Da igual, no tengo un céntimo...

Y ya me voy, que llego tarde.

Anónimo dijo...

A gusto del consumidor...

Anónimo dijo...

"No usarás el nombre de dios en vano"

Y la pérdida de fe, se llevó otras cosas consigo :)