martes, 17 de junio de 2008

Teoría (sin límites) y praxis (sin piedad)





[Según publica El País -nada sospechoso de divulgar críticas al sistema educativo-, el 25% de los profesores de los centros públicos ha sufrido diferentes formas de agresión por parte de los alumnos o de sus padres. Por respeto a las víctimas, he elegido un vídeo singularmente suave.]

3 comentarios:

Idea dijo...

Francisco, el mundo está en pañales en cuanto a “educar” se refiere, por lo que sólo podemos insistir en la teoría ya que la violencia en las aulas no es más que la reproducción de la violencia en la calle, y tal vez hagan falta muchos años para que nuevas generaciones de padres e hijos aprendan las primeras letras del alfabeto de la convivencia en un mundo pacífico y justo.

Francisco Sianes dijo...

Amiga,

Me temo que no es cuestión de discursos, sino de hechos. Los discursos ya suenan fatigados en nuestros labios.

En España, la violencia escolar y el analfabetismo funcional se han extendido como un virus desde la implantación de la actual ley de educación. No quiero resultar tedioso; pero hay muchos factores responsables del desastre del sistema educativo público español:

- Las leyes que desprecian (literalmente) los conocimientos. Su objetivo es adoctrinar y analfabetizar. A cambio: el regalo de títulos. Una mezcla de cambalache e ingeniería de tontos útiles.

- Los votantes que apoyan a los partidos que promulgan esas leyes. Como dice un compañero: las masas reclaman pan y títulos. Al precio que sea preciso.

- Los psicopedagogos -que no han pisado una clase en su vida- y actúan como inquisidores y númenes airados contra los "reaccionarios profesores". Son el órgano ideológico de la socialdemocracia de ficción.

- La soberana infantilización de la sociedad (que no es una abstracción: es la consentida infantilización de Francisco, Pablo, Inés). Queremos todos los derechos, no asumimos ningún deber. El crepúsculo de la responsabilidad.

- La dejación de funciones de buena parte de los padres. Hoy, los profesores debemos ejercer de padres, psicólogos, animadores socioculturales, cumplimentadores de papeleo inútil y chivos expiatorios. Todo menos transmitir conocimientos, acusado de reaccionario y anticuado. Ahora debemos difundir la verdad revelada que mantendrá a nuestros políticos en sus cargos.

- La destrucción sistemática de los valores de la disciplina, el esfuerzo, la autoridad, el estudio, la excelencia intelectual y el saber humanístico. Hablar hoy de centros de enseñanza es una cínica antítesis.

Todo ello conforma la ideología de la izquierda asistencial o clientelar: aquella que fomenta una igualación a la baja de la sociedad, sustentada en un sistema que convierte la mediocridad en dios y la excelencia en hereje. Esa autoproclamada izquierda que, con la destrucción del sistema educativo público, ha hundido aun más a las clases desfavorecidas. La única baza con que cuenta el humilde para competir con el acomodado (que parte de una situación social y cultural infinitamente más ventajosa) es recibir una educación rigurosa y exigente. Pero de eso no queda nada. Es más, el discurso políticamente correcto y paternalista de nuestros partidos "izquierdistas" culpabiliza al disidente que denuncia esa repugnante manipulación ideológica.

Lo sabía Stendhal: uno coloca un espejo ante la podredumbre y los contaminadores acusan al que denuncia. También lo sabía Raymond Aron, de quien parafraseo "El opio de los intelectuales" para acabar alertando contra nuestros gerifaltes, que han convertido su doctrina psicopedagógica y política en una verdad revelada cuyo carácter políticamente correcto y profético la salvaguarda de poder ser rectificada por algo tan trivial como la realidad de los hechos.

Para más información:

http://latorredemontaigne.blogspot.com/2007/06/lo-largo-de-los-ltimos-meses-he.html

http://latorredemontaigne.blogspot.com/2007/09/la-escuela-de-la-esperanza.html

http://latorredemontaigne.blogspot.com/2008/02/el-ltimo-batalln-homenaje.html

etc.

Un abrazo.

an dijo...

opino también que hay falta de tacto en la educación, me refiero a los abrazos.