"Habrá siempre una gota de agua que dure más que el sol, sin que el ascendiente del sol sea debilitado".
Esa gota puede ser un recuerdo:
"En las laderas del cerro del pueblo vivaquean campos repletos de mimosas. En el tiempo de la recolección, puede ocurrir que, lejos de su lugar, se produzca el encuentro extremadamente fragante de una joven cuyos brazos se han atareado durante la jornada con las frágiles ramas. Semejante a una lámpara cuya aureola de claridad fuera de perfume, se aleja, dando la espalda al sol poniente. Sería sacrílego dirigirle la palabra. Con la esparteña hollando la hierba, cédele el paso en el camino. ¿Tendrás quizá la fortuna de distinguir en sus labios la quimera de la humedad de la Noche?"
Hay tardes enteras que ha pasado hojeando -sin apenas leer, por el entrañable placer de acariciarlos, olerlos, tenerlos cerca- los manoseados volúmenes de sus estanterías. Rara es la semana que ha dejado pasar sin escribir a mano una carta a un antiguo maestro, al que un día temió y hoy aprecia. Alguna vez, algún vecino curioso podría descubrirlo en ensimismada contemplación tras la ventana; podría acaso pensar que alguna melancolía lo aturde o acosa: él sólo escucha una música lejana o el calmado discurrir de sus ritmos interiores. Nunca un café se alargó como aquel que compartía con ella las soleadas e infinitas mañanas de domingo, a la sombra del árbol que plantara su abuelo. Nadie encontrará con más facilidad una excusa para interrumpir sus paseos por la playa en penumbra, tal como los interrumpía con ella, ahora que ella le falta. Jamás un latido ha durado tanto. Sin duda, observadores imparciales que nada saben ni quieren saber de él dictaminarían, con justicia, que ha perdido el tiempo. Él, si tuviera el valor de contestar, sin exigirles comprensión y con no menos justicia, sostendría que ha ganado una vida.
2 comentarios:
La cosa va de despedidas... aunque en voces muy distintas. Espero que tu adiós dure solo un parpadeo, beautiful friend
Alicia,
"Habrá siempre una gota de agua que dure más que el sol, sin que el ascendiente del sol sea debilitado".
Esa gota puede ser un recuerdo:
"En las laderas del cerro del pueblo vivaquean campos repletos de mimosas. En el tiempo de la recolección, puede ocurrir que, lejos de su lugar, se produzca el encuentro extremadamente fragante de una joven cuyos brazos se han atareado durante la jornada con las frágiles ramas. Semejante a una lámpara cuya aureola de claridad fuera de perfume, se aleja, dando la espalda al sol poniente. Sería sacrílego dirigirle la palabra. Con la esparteña hollando la hierba, cédele el paso en el camino. ¿Tendrás quizá la fortuna de distinguir en sus labios la quimera de la humedad de la Noche?"
Gracias por tus palabras amigas.
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