lunes, 4 de octubre de 2010

¿Genialidad o fotogenia?

5 comentarios:

J. dijo...

Yo le pondría otro interrogante, amigo Sianes, a saber: Eduardo Mendoza ¿Apocalíptico o Integrado? Ahora ya me dirá vd. si para argumentarlo echamos mano del estilo kafkiano o del cervantino…

Saludos.

(P.S: no le miento: en el momento de incrustar mi comentario en su blog me sale esta palabra de verificación: COMORR. El azar es sabio: en el fondo esto sólo lo puede explicar Chiquito de la Calzada)

Francisco Sianes dijo...

Amigo J.:

Del estilo hegeliano. Mendoza es, como tantos tipos listos (alias listillos), una perfecta síntesis de apocalíptico e integrado. Lleva años viviendo de matar a la novela, a Kafka y a quien se tercie (el bueno de don Eduardo ha comprendido que ser apocalíptico es la forma más rentable de estar integrado).

Mendoza asegura que: "sus libros se componen de un principio brillante" y una lamentable continuación para sostener luego que no sabe comenzar sus novelas. En fin...

Dejando aparte la "titularitis" de Mendoza y la rutinaria idolatría de los kafkianos, me parece evidente que la genialidad (¿o fotogenia?) del checo se hace más patente en las distancias cortas. Sus novelas extensas son monumentos a la polisemia; pero fue incapaz no tanto de desarrollarlas adecuadamente (argumento 2 de Mendoza) como de dotarlas de una forma acabada. De ahí que, en el sentido más amplio del término, quedaran inconclusas. Es en sus cuentos (y, en menor medida, en sus diarios y aforismos) donde merece la definición de Hesse: "Etéreo como un sueño y exacto como un logaritmo". Un forjador de mitos angustiosos.

Por lo demás, Chiquito es mi ídolo: sabe cómo empezar, cómo seguir, cómo acabar.

¡Cobarde!

Francisco Sianes dijo...

Dicho esto: me hace muchísima gracia la elocuencia fatigada, la guasa cansina de Mendoza.

Anónimo dijo...

yo pensaba que provocar el hastío era una herramienta narrativa para evocar determinados ambientes, como el de la metamorfosis... cosa que no cabe en el libro de los abrazos, por ejemplos.

pero me pregunto cuánto le habrán pagado a este buen hombre por esta charla-teatrillo.

Francisco Sianes dijo...

A saber...

La cuenta de este señor no es corriente: es volante.