miércoles, 16 de diciembre de 2009

Una paloma

Hoy, en el centro de Sevilla,
una bella ciclista
ha atropellado a una paloma.
Y tú estabas allí.

Mientras ella se aleja, indiferente,
contemplas la paloma y piensas:
no hay hogar
que sea demasiado humilde
para alojar
a la belleza y a la muerte.
Tampoco tú,
oh atropellado corazón.
No aguardes al mañana
mientras, indiferente, el hoy se aleja.
Antes de dar por muerto al mundo,
deja que sea el mundo
el que te dé la vida a ti.
El mundo sigue y permanece
incluso cuando tu latido cesa.
Alójalo. Resguarda la paloma.
Alójala.

4 comentarios:

an dijo...

lo tendré en cuenta para mis bajones de serotonina :-) pero ahora me acuerdo de las multas que se han puesto por dar de comer a las palomas en madrid, que el símbolo de la paz contagia enfermedades y sus caquitas destruyen edificios.

alicia dijo...

Me inclino y recojo entre las manos esa paloma atropellada que aún late débilmente. ¿Será mi pecho un hogar suficientemente humilde para alojarla?
Cuesta tanto detenerse en el hoy que casi siempre nos despeñamos por las laderas de un futuro que nada es todavía...
Abrazos bajo el paraguas

Francisco Sianes dijo...

An,

Tú nunca dejes de hacer cosas prohibidas (pero sólo las buenas: aquellas que suben la serotonina o lo que sea, pero que suben cosas).

Feliz Navidad, canalla. :-)

***

Alicia,

"¿Será mi pecho un hogar suficientemente humilde para alojarla?"

El pecho tiene espacio suficiente
para albergar a todo lo que huye.
Y esta orfandad. Sol que se pone
sobre un oleaje de caricias,
cuando tu ardor se escapa entre mis dedos.

"Cuesta tanto detenerse en el hoy que casi siempre nos despeñamos por las laderas de un futuro que nada es todavía..."

Perdona la autocita; pero esto es, en verdad, lo que quiero contestarte.

http://latorredemontaigne.blogspot.com/2009/04/la-luz-de-la-manana-los-disipa.html

Gracias por ofrecer el paraguas.

alicia dijo...

Gracias por la respuesta Francisco, ha sido luminosa para mí, siempre enferma de nostalgia. Voy a cerrar los ojos para sentir este instante que llegará a tus ojos siendo ya agua pasada en este río que nos lleva...