martes, 13 de octubre de 2009

La costilla de Adán (16). La mujer maruja

Aspecto físico. En su tierna (lo es) infancia, su silueta tonelera, sus carrillos vivarachos y su hirsuto bigotillo les dan un aspecto de león marino que ya no superan nunca. En su madurez, conviértense en antología de varices y talones planos y juanetes. La escasez y rigidez de sus caderas se halla en proporción directa al tamaño y bamboleo de sus ubres. En su casa gastan bata de guatiné y vetustísimas pantuflas rosa fucsia. En la calle nunca olvidan sus camisas propagandísticas y talludas donde publicitan (para espanto y ruina de la empresa irresponsable) a Ferretería el Manco y a Talleres Lupesino. Sus monumentales michelines les suponen un severo inconveniente en la época de playa, pues propenden a pasear al sol hasta torrarse, quedando entre las lorzas errática porción de su azarosa traza (lo que, al desperezarse, otórgales aspecto entre marsupial y blanquinegro tigre de Bengala). A partir de los cincuenta, empiezan a adquirir las dimensiones de mesa-camilla y a tener estampa de lo que llevan años deseando ser: viudas.

Sexo y pareja
. Con coincidencia estadística cañí, sus mar¡dos llámanse Manolo, Paco y Pepe. En la cama, su temple es contrito y catatónico mientras Manolo, Paco y Pepe las trajinan en silencio; su fecundidad, empero, alcanza el opusino acierto de un ochenta por ciento (4 de 5, para los de letras -la sociología ignora si influencia han en esto las colonias Jack´s y Barón Dandy con que ellas asperjan al pariente-). Sufren, en cambio, taquicardias con Bertín Osborne. Antes de acudir a la consulta de su médico (al que llaman "don"), pasan por la peluquería para adoptar peinados fastuosos y múdanse de bragas (aunque sólo les duela la garganta). En la peluquería, abren las piernas y los deditos de los pies cuando les enjabonan y acarician la cabeza. En las piscinas públicas, pasan horas extáticas e interminables sobre los chorritos de la depuradora. Viven sus experiencias eróticas más tórridas en el verano, lamiendo y succionando ostentosa y estentóreamente cucuruchos de dos bolas.

Alimentación
. Asesinan lentamente a sus esposos con guisos de callos, de criadillas y de sangre encebollada. Ante un plato de fritangas, imposible es contener su gula de cuadrúpedos mugientes. Crían piaras de arrapiezos colosales y nefandos, a cuenta de bocadillos kilométricos de mortadela y de salchichas frankfurt. El ¡Come, niño, come! no hay quien se lo quite de la boca; y pasan, briosas, su pañuelo bien untado de saliva para limpiarles los churretes.

Costumbres y temperamento
. Compran toda suerte de centros de mesa y jarrones y guepardos porcelanosos. Sobre su tele campan el miura, la Virgen de las Noventa Llagas y la Nancy legionaria. Leen el Pronto y echan la Bonoloto. Se conocen al dedillo las proctófilas idiosincrasias del exnovio de Falete. En su discoteca nunca faltan los vetustos éxitos de Camela, el Fary, la Pantoja y Pimpinela (en cassettes adquiridos, casi al peso, en las gasolineras). Se mondan con los mariquitas travestidos y folclóricos. Hacen amarres, echan el mal de ojo y aprecian soberanamente a las latinas pitonisas del Canal 47 y de Telepisuerga. Les duele constantemente algo denominado rabadilla. Cuando van en grupo, lanzan risotadas acutísimas e hipíos y golpéanse los muslos augurando que "se mean". No reciben flores más que el día de su entierro.

Creen en la astrología.

11 comentarios:

elena dijo...

Jajaja... me parto. Yo añadiría los tremendos episodios de "marujas reunidas" o lo que es lo mismo, la vida social de la maruja: Reuniones con las amigas de la peluquería, escapadas a media mañana para intercambiar recetas, coloquios interminables con el del mercadona, el culebrón de la mañana seguido de ana rosa, salsa rosa y arguiñado mientras limpian... En fín... me voy que tengo que tender la lavadora :p

an dijo...

jajajaja... añado al añadido de elena que en esas conversaciones nunca falta o abundan detalles, incluso escatológicos, de toda clase de enfermedades y padecimientos físicos (especialmente cuando ellas han pasado de los 50), así no sólo referentes a rabadillas... y cuando no, se hacen jueces severos de la vida o vestimenta de otros.

ana de la robla dijo...

Ya echábamos en falta estos retratos... aunque esta vez se le ha ido la mano, mi querido Fran (y de paso una falta de ortografía en el primer párrafo, algo impensable en usted).
Beso marujil.

Francisco Sianes dijo...

¿Dónde está ese eterno motivo de vergüenza, Ana? (Que no la lean mis alumnos, que se me cae el pelo...)

ana de la robla dijo...

"La escasez y rigidez de sus caderas se haya en proporción directa" ... Ocúltelo, amigo, de la voraz mirada de sus denostadores. Y de paso, Barón Dandy no es noble, sino macho (varón) :-)

Francisco Sianes dijo...

Es que me había despistado usted con la "falta de ortografía", ya que la cosa por la que (encantadoramente) me reprende sería anacoluto.

Aun así, había yo entendido el sintagma "la escasez y rigidez" como unidad de sentido, por eso no escribí "la escasez y la rigidez" y por eso concordé con el verbo en singular. Un tipo de concordancia "ad sensum", como cuando se escribe (sin entrar a discernir las diferencias entre ambos ejemplos): "Lengua y literatura españolas" o "Multitud de problemas me aturdían".

Información para fanáticos de la gramática: http://www.grupoese.com.ni/2001/bn/bc/ed174/roger174.htm :-)

Sea como fuere, en lo de Varón Dandy tiene toda la razón. Recordaba yo vagamente la marca de haber visto a alguna vecina comprarla en una minúscula tiendecita de pueblo, años ha. Y sí: le había otorgado yo, generoso, una nobleza baturra que no venía al caso.

Hace años que no uso colonias ni perfumes, salvo "Nenuco" (y "Denenes (gugú)", aunque esta última hace tiempo que no la gasto, porque la retiraron de mi Mercadona) y ando distraído en cuestión de olores artificales, querida Ana.

Abrazos.

ana de la robla dijo...

Cariño, la falta está en "haya"... ;)

ana de la robla dijo...

Si necesita consejo en materia de olores artificiales, no dude en preguntarme, por cierto... Soy devota de ciertos perfumes.

Francisco Sianes dijo...

¡Que la vergüenza eterna caiga sobre mí! :-) [Ya me parecía a mí que era usted excesivamente escrupulosa con los anacolutos...]

Iba a dejar la falta tal cual, para regocijo de aquellos a quienes tanto he corregido; pero me duelen los ojos.

Claro que no hay nada como mostrar las vunerabilidades para que a uno le tomen "cariño". ;-)

Respecto a los olores artificiales, soy de esos cándidos que aún confían en los olores naturales (propios y ajenos). Algo sé de ellos: son irrepetibles.

Un beso.

ana de la robla dijo...

Ambos tipos de olores no son excluyentes... cariño :-) Bello día, Fran.

Francisco Sianes dijo...

Si usted lo dice, que la veo experta en estas lides, por cierto lo tomo. Pero tenga en cuenta algo: hombre soy e incapaz de hacer y oler dos cosas al mismo tiempo. Bien están los artificios para las distancias prudenciales; pero yo, contrariando a Heidegger, no soy animal de lejanías.

[Además, conjeturando desde mi ignorancia: digo yo que a todas las pieles no les vendrán bien los mismos olores... Por otra parte, la última vez que acompañé a una amiga a una perfumería -"Aromas", o algo así- una hiperactiva señorita con acento porteño e infatigable labia se empeñó en asperjarme con todo tipo de perfumes; atosigábame también con perversos papelitos embadurnados de Dior y de Chanel que agitaba como termómetro de mercurio y ponía bajo mi pequeña nariz, hasta que salí apestando y mareado. Tres días estuve con el olor metido en el sentío...]